jueves, 25 de mayo de 2017

Motivos por los que debes visitar Sevilla

Tal vez sientas que Sevilla es una ciudad poco atractiva. El calor sevillano no es un factor a menospreciar, y si eres de los que sufren con los calores asfixiantes, más vale que te lo pienses bien, sobre todo el cuándo. De hecho, Sevilla en primavera u otoño es toda una delicia. Sin más dilación, te expongo 4 motivos por los que debes visitar Sevilla al menos una vez en la vida:

1. El ambiente sevillano

Yo me consideraba una persona muy curtida en el mundo de la fiesta, pero créeme, Sevilla es otro mundo. No hablo de disctocas ni nada parecido, sino el ambiente que se respira en la calle. Todo el mundo se arregla y TODO EL MUNDO sale a tomar algo a los bares, a las terrazas. Si a eso le añadimos esa carácter andaluz tan abierto y simpático, el resultado es que las noches en Sevilla siempre son divertidas. Si no lo son, es que eres un soso.

2. Arquitectura

No me voy a enrollar con una lista de edificios inacabable, porque en Sevilla hay 101 que merecen la pena. Si te gusta el arte lo que más llama la atención en Sevilla es esa mezcla de estilos, donde por ejemplo edificios góticos incorporan elementos árabes. Y luego están las casas típicas andaluzas de color blanco tanto caracterizan la región. Todo el mundo suele quedarse con la Catedral, la Giralda o la Torre del Oro, pero yo sobre realzo el Alcázar, una auténtica pasada.


3. Pasear por Sevilla

Yo soy muy de destrozarme los pies con tal de llegar a todos los rincones de las ciudades que visito. Considero que es la única forma de realmente conocer una población. Sevilla es grande, pero si te organizas, con algún breve uso de transporte público, puedes conocer lo mejor de la ciudad a pie y en tres días máximo. El paisaje urbano que tiene es precioso, en la zona céntrica es difícil ver un solo edificio feo. Y ojo, barrios más humildes como Triana también tienen un encanto muy particular.

4. Gastronomía

Cómo se come en Sevilla... te hablarán del pescaíto frito, del jamón... pero es que en Sevilla hay bares con tapas increíbles. El pescado lo dominan de mil y una formas, y la carne igual. Si puedes probar algún plato de toro, prepárate. Los embutidos siempre son buena opción, además del jamón. ¡No pares de comer!

Yo destacaría estos 4 factores, que para mí son más que suficientes para disfrutar de la capital de Andalucía. Ansío volver y ya he estado mirando con algunos amigos la posibilidad. Hay muchos hoteles en Sevilla en toda la ciudad, así que busca bien y en una zona céntrica.

martes, 17 de enero de 2017

Un paseo por Verona

En la ciudad de Verona, como Shakespeare escribió una vez, es donde comienza la obra. En concreto, la obra de esta casa mítica de los desventurados amantes, Romeo y Julieta. ¿Te gustaría conocer esta magnífica ciudad del norte de Italia en tus próximas vacaciones? Puedes llevar incluso a tus niños, ya que disfrutarán seguro de los muchos atractivos de la ciudad.

Desde la arquitectura impresionante de su imponente ópera, hasta la oportunidad de poder deleitarse con el arte y la belleza, todo es posible en esta romántica ciudad italiana. Sin embargo, la región de Véneto, en la que se encuentra en Verona, no es sólo para amantes de la cultura. Hay una gran cantidad de actividades alternativas y actividades adaptados a los niños para mantener entretenidos incluso a los más enérgicos.
Los dos aeropuertos de Verona son el Aeropuerto Villafranca y el Brescia Aeropuerto, que proporcionan vuelos baratos a la ciudad desde los aeropuertos secundarios de toda Europa. Si estás escapando aquí sólo por un fin de semana, por ejemplo en pareja, y quieres alojarte en uno de los muchos hoteles históricos en Verona, no te será difícil encontrar una amplia oferta de alojamientos.

Qué ver en Verona

Dentro de la propia Verona, el primer atractivo turístico para la mayoría de la gente es la Casa di Giulietta. Aquí los turistas acuden para rodearse del misticismo de esta historia de amor y tener una idea del entorno en el que se desarrolla. Para ayudar al ambiente, las paredes están llenas de obras de arte que representa a los jóvenes amantes, mientras que sobresale una estatua de Julieta se encuentra en el balcón.
Por otra parte, también podrás conocer el anfiteatro romano, el tercero más grande en el mundo y del siglo I d.C. Suele utilizarse para celebrar conciertos y óperas y tiene una capacidad de 20.000 personas, con una acústica increíble.

En cuanto a los museos, el Castelvecchio es visualmente uno de los más interesantes, ya que se encuentra en un castillo medieval. Lleno de pinturas, esculturas y cerámicas, el edificio, cuidadosamente restaurado por el arquitecto Carlo Scarpa, también alberga una impresionante variedad de armas antiguas.
Otras dos exposiciones para capturar la imaginación de los niños se encuentran un poco más lejos, a una hora y media en coche. El Museo de Historia Natural de Venecia, está ambientado en el Fondaco dei Turchi, un palacio del siglo XIII, y cuenta con una impresionante colección de reliquias de dinosaurios, entre ellos el de un largo cocodrilo prehistórico 12 metros.
¿Qué te han parecido nuestras recomendaciones para viajar a Verona? ¿Añadirías algo más? ¡Déjanos tu comentario!

jueves, 15 de septiembre de 2016

Qué ver en dos días en Edimburgo

Edimburgo es la capital de Escocia y una ciudad perfecta para una escapada durante cualquier época del año. Es cierto que en invierno las temperaturas pueden ser algo crudas e incómodas, pero es una ciudad pequeña que puedes disfrutar en un fin de semana. De este modo, te explico qué ver en dos días en Edimburgo.

La ciudad de Edimburgo es ante todo un lugar majestuoso. Sus edificios son altos y bonitos, con una arquitectura muy bonita y sobria. Tal vez no tiene el colorido de otras capitales europeas como Copenhague o Estocolmo, pero la estética urbana de Edimburgo tiene un carácter propio, ya que no necesita de una gran variedad cromática para impresionar.

Recomendaciones sobre qué ver en dos días en Edimburgo


Tienes que saber que en Edimburgo hay un lugar que siempre te va a servir de referencia, estés donde estés: el Castillo. Es el símbolo de la ciudad, el eje sobre el que gira todo. De hecho, cuando preguntes la ubicación de algún lugar, la mayoría de veces los escoceses lo usarán como referencia para orientarte, ya que se alza sobre una colina que lo hace particularmente atractivo. La visita al castillo es obligada, siempre con exposiciones interesantes, y además puedes gozar de unas vistas muy bonitas de la ciudad.



Pero obviamente, una capital de estado debe tener algo más, y Edimburgo cumple con creces aun siendo una ciudad de dimensiones relativamente reducidas dada su importancia. Royal Mile y en concreto la zona de High Street es la arteria principal de su entramado de calles. No te canses de pasear por aquí. Tendrás la posibilidad de disfrutar de miles de comercios, tiendas, pubs, restaurantes, etc. Respecto al tema gastronómico, no te mentiremos. Para muchos paladares la comida británica no destaca por su calidad. Pero si no quieres tirar de comida rápida o internacional, además de la opción de cocinarte en tu hostal, prueba suerte en los pubs, que no solo sirven cerveza y whisky. Algunos te sirven platos combinados que no están nada mal.



Otra cosa que adorarás de Edimburgo son sus parques. No podía ser menos en una tierra como este, donde el verde destaca por encima de cualquier color, a parte del gris del cielo. El de Holyrood es el más grande, una zona en la que puedes contemplar el lujoso Palacio Holyroodhouse, que es casa de la Reina de Inglaterra durante sus estancias o visitas a Escocia. Los Jardines de Princes Street son la zona verde importante de la ciudad.



Por último, te recomiendo encaramarte a la colina de Calton Hill. Es uno de los lugares que cuenta con más monumentos, como el Monumento Nacional de Escocia. Por la noche no te olvides de disfrutar de los muchos y variados pubs repartidos por el lugar. Y si puedes evitar los de las calles principales, mejor, porque son los que tienen menos encanto. En dos días tienes tiempo más que suficiente para conocer esta ciudad plenamente.

martes, 16 de agosto de 2016

Lo mejor del Mar Menor de Murcia

Cuando pensamos en playa o en costa, nos vienen a la cabeza lugares como la Costa Brava, la Costa del Sol, las Canarias, las Baleares, la Costa Blanca... Sin embargo, el litoral español presenta otros muchos lugares en los que disfrutar de unas buenas vacaciones de playa, y uno de ellos es sin duda la Costa del Mar Menor, en Murcia.



La región murciana, bañada por el Mediterráneo en la sudeste de la Península Ibérica, alberga la zona conocida como la Costa Cálida, o lo que es lo mismo, alrededor de 250km de playa comprendidos entre las localidades de El Mojón y Águilas. Se trata de una zona donde el clima siempre es extremadamente benigno y con unas particularidades especiales.

En este sentido, la zona de la Manga del Mar Menor presenta unas aguas muy tranquilas e ideales tanto para niños como para los amantes de todo tipo de deportes acuáticos. De hecho, aquí se celebran anualmente todo tipo de pruebas en deportes como vela o windsurf. Algunas de las playas de referencia que encontrarás en esta tierra son la del Mar de Cristal o de los Narejos, además de la Playa de Islas Menores.



Si algo te sorprenderá de estas playas es el color turquesa intenso que caracteriza a muchas de ellas, un privilegio del que a veces parece que sólo pueden presumir las Baleares o ciertos puntos de la costa andaluza. Nada más lejos de la realidad, ya que estas playas son estéticamente magníficas.

Si te acercas a la Manga, te recomendamos también que no descuides una visita al Faro del Cabo de Palos y que practiques alguno de los muchos deportes acuáticos que encontrarás a tu disposición, tanto para niños como para adultos. De hecho, el Mar Menor en general es un lugar ideal para disfrutar de unas vacaciones en familia, ya que la oferta turística es extensa y variada. No te faltarán todo tipo de hoteles donde alojarte, así como restaurantes, bares y zonas de mucho ambiente para pasarlo bien, algo que te puede interesar si decides acercarte con tus amigos.


jueves, 7 de julio de 2016

Por qué no ir a Los Angeles

Hay ciudades en el mundo que tienen mucho más nombre que belleza, y Los Angeles es sin duda uno de ellos. La ciudad más importante de California, la cuna de Hollywood y de los Oscar, es mundialmente conocida y un destino turístico de esos que parecen obligados si visitas la costa oeste de Estados Unidos.

Sin embargo, la realidad es muy distinta. Los Angeles es una población enorme, de muchísimos kilómetros de punta a punta. Solo su ciudad presenta casi 4 millones de habitantes, pero es que contando el área metropolitana la cifra asciende a casi 20 millones, un poco menos que la mitad de España. Una simple visita del centro neurálgico de la ciudad, dominada por los típicos altos rascacielos americanos, hasta la playa, puede llevarte más de hora y media según el tráfico. 


Pero es que además, lo importante de Los Angeles te lo ves en una mañana. Una breve caminata por el paseo de la fama y el Dolby Theatre, donde se celebran los Oscar, parece ser todo lo interesante que puedes hacer, más allá de recorrer Beverly Hills y observar las increíbles viviendas donde viven varios famosos.


“¿Y Hollywood qué?”, pensarán algunos. Hollywood no sería prácticamente nada si no fuera porque a todo el mundo le gusta hacer la típica fotografía con las letras en la montaña. Por cierto, un lugar al que no es del todo fácil llegar. A partir de aquí todo en Los Angeles es muy corriente. Puedes pasarte un día en la Playa de Venice, Santa Monica o Long Beach, y recordar a los vigilantes de la playa, o bien ir al típico parque temático. En este caso Universal Studios es el más interesante, con atracciones que recuerdan a diversas películas históricas de la firma. Y si te aburres, un paseo por China Town siempre es divertido. Nada que no puedas hacer en un sinfín de ciudades americanas.



Como representante de California, San Francisco es sin duda una ciudad con mucho más atractivo, o incluso San Diego, cerca de la frontera con Mexico. Si quieres ir a Los Angeles, piénsatelo dos veces.

viernes, 3 de junio de 2016

Los acantilados de Moher

Irlanda es un país maravilloso para viajar, con algunos atractivos turísticos sin par. En mi último viaje pude conocer de primera mano su capital, Dublín, que se convirtió en toda una experiencia fantástica, sobre todo la visita a los acantilados de Moher. Antes de describir mi jornada en este lugar, decir que Dublín es una ciudad para volver. Muy bonita de pasear, con un gran ambiente nocturno y diurno, y suficientemente grande para no acabártela en menos de dos días.



Aún así, uno de las mejores visitas que puedes hacer en Irlanda es la de los acantilados de Moher. Están situados en la costa oeste del país, a unas dos horas de Dublín ciudad. Se trata de unos acantilados gigantescos, algunos de ellos de más de 200 metros de altitud, y que se alargan durante varios kilómetros. Los turistas suelen recorrerlos a pie, manteniendo siempre una distancia de seguridad. Varias personas han muerto con el paso de los años al precipitarse al vacío, algo de lo que no se cansan de avisar todos los guías turísticos que hay por la zona, como el que me tocó a mí.

Lo ideal es desplazarte bien pronto hasta allí para, si el tiempo acompaña, poder ver el sol en su máximo esplendor. Cuando el tiempo está despejado, como fue mi caso, las vistas que se pueden disfrutar son realmente asombrosas. Tras haberlo visto en fotos, tengo que decir que la altura de estos acantilados impresiona muchísimo más que lo que se puede vislumbrar en estas. De ahí la razón por la que recomiendo encarecidamente esta visita.

En el lado opuesto de la moneda hay que decir que la excursión a este lugar siempre resulta muy cara. Los que mueven el sector turístico en Irlanda aprovechan el tirón de este lugar sin igual y establecen precios que pueden superar los 50 euros, sabedores de que muchos turistas aceptarán realizar el sacrificio. Si tienes suerte, puede que la visita incluya acercarte a la bonita localidad de Galway, muy animada y con calles preciosas.



jueves, 28 de abril de 2016

Los mejores lugares para visitar en España

España cuenta con una gran variedad ecléctica de diversas ciudades históricas, paisajes y vida silvestre, el arte y la historia cultural, festivales emocionantes, vinos con cuerpo y deliciosa comida. Dondequiera que estés en España, siempre hay mucho que ver y hacer.

He aquí algunos lugares para abrir el apetito:

Guggenheim en Bilbao


El espectacular Museo Guggenheim fue diseñado por Frank Gehry, en la ciudad noroccidental de Bilbao. Ha sido descrito como la estructura más importante de su época. Sus elevados, curvas de titanio te dejarán boquiabierto, así como su impresionante colección de arte moderno.

Bilbao, en el Golfo de Vizcaya en el País Vasco, es un punto de acceso de arquitectura, con una parada de metro diseñado por Norman Foster y un aeropuerto de Santiago Calatrava.Aquí, podrás Disfrutar de la costumbre local de chiqueteo, un plato de aperitivos de pintxos con una bebida, antes de una comida.

Sevilla y su Feria de Abril


La capital de Andalucía es la cuarta ciudad más grande de España con tres sitios del patrimonio mundial de la UNESCO: el palacio de los Reales Alcázares, la Catedral (que contiene los restos de Cristóbal Colón) y el Archivo General de Indias.

Te aconsejamos vagar por las calles adoquinadas, con olor a azahar, mirar en pequeños patios con volteo buganvillas y tintineo de las fuentes, y que sólo podría venir a través de un guitarrista flamenco solitario.

No puedes perderte la Feria de Abril, un festival de una semana de duración en las orillas del río Guadalquivir. Los sevillanos de todas las edades, vestidos de gala flamenca, y montan a caballo o en carros a lo largo de las calles '' de carpas de colores. La fiesta continúa durante toda la noche: Baile por Sevillanas, bebiendo vino de Jerez y el vino manzanilla.

Sierra Nevada


Abajo, en el extremo sur, justo al este de Granada, se encuentra Sierra Nevada, un parque nacional donde se encuentran los picos más altos en el conjunto de la Península Ibérica, y algunos de su flora y fauna más excepcionales (incluyendo el español cabra montés).

Fue declarada reserva de la Biosfera de la UNESCO en 1986. Frente al Mediterráneo, al pie de la Sierra Nevada se encuentra Las Alpajurras, una zona con aguas termales y balnearios.

Las calles de Barcelona


La capital de Cataluña una ciudad cosmopolita en la costa mediterránea, con una historia antigua: el Barrio Gótico es el sitio de la ciudad romana original. No te pierdas las excelentes obras de Antoni Gaudí, como La Sagrada Familia y el Parc Güell, el Museo Picasso.

También te aconsejamos visitar la Fundació Joan Miró o la famosa avenida de Las Ramblas. Fuera de la ciudad, echa un vistazo a la localidad costera de Sitges o tomar un teleférico hasta el Parque Nacional de Monserrat, una montaña con unas vistas panorámicas espectaculares.

El Camino de Santiago


Desde el siglo IX, la gente ha estado haciendo su camino por el norte de España en el camino, la ruta del peregrino a la hermosa ciudad de Santiago de Compostela, capital de Galicia. Hoy en día, el viaje de 800 km es popular entre los excursionistas y ciclistas, locales e internacionales.

La red, que pasa a través de grandes ciudades históricas y paisajes impresionantes, se le dio estatus de Patrimonio Mundial en 1993.


Encierros de Pamplona


Pamplona, ​​capital de la región de Navarra en el norte de España, está llena de historia, con el gótico, barroco y edificios neoclásicos, iglesias y murallas medievales. Visita a la ciudad durante las fiestas de San Fermín a principios de julio, y unirse a sus ciudadanos en honor a su santo patrón.

Las festividades incluyen bandas de música, al aire libre bailando bajo las cadenas de luces de colores, fuegos artificiales y, lo más famoso de todos, el funcionamiento de los toros. 


Alhambra de Granada


Granada, en Andalucía Oriental, fue el último lugar en España para ser reconquistada por los católicos después de cientos de años de dominio árabe en 1492, y todavía conserva un ambiente árabe.

La joya de la corona es el palacio y los jardines de la Alhambra son elegantes y tranquilos, construidos originalmente como una fortaleza y más tarde se convirtió en un palacio real por Yusuf I de Granada.


Se trata de un complejo de edificios decorados con inscripciones en árabe, y jardines con patios rectangulares, fuentes y paseos arbolados. Las calles del Albaicín en una ladera empinada frente a la Alhambra de plomo casas e iglesias antiguas construidas sobre mezquitas, y magníficas vistas de la Alhambra y la Sierra Nevada.